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El Manatí - Un Apacible Mamifero de Agua Dulce
(Trichechus)

 

Su aspecto es el de un delfín fuera de forma, gordo y perezoso. Sin embargo, no hay que dejar que su aspecto engañe, los manatíes están muy bien adaptados a su medio, su cuerpo tiene forma fusiforme y las extremidades delanteras están transformadas en aletas, mientras que en lugar de patas traseras encontrarás que los manatíes tienen una potente cola aplanada. Entre los animales más extraños que puedes encontrar en América, se incluyen los manatíes. Se trata de mamíferos acuáticos que pueden vivir tanto en aguas saladas o estuarinas, como en aguas dulces. Aunque es frecuente encontrar manatíes solitarios, ellos prefieren andar en grupos y nunca son agresivos entre sí. Son animales corpulentos de color gris-café que llegan a medir de 3 a 4 metros y pesan hasta 600 kilogramos. 

 

Habitat

manati_dibujo.jpg (273548 bytes)Los manatíes (Trichechus) viven en aguas tanto dulces como saladas, cerca de las costas de América y África. Estos organismos se distribuyen en la vertiente del Atlántico y del Caribe. Particularmente, desde el estado de Carolina del Norte en Estados Unidos de Norteamérica hasta el centro de Brasil, donde comparten el hábitat con el manatí del Amazonas. La especie Trichechus senegalensis, habita las costas de África occidental; la T. inunguis, habita la costa este de América del Sur y los ríos de la Amazonia y una tercera, la T. manatus, habita las Antillas y ríos y estuarios de la cuenca del mar Caribe. El manatí de Florida es considerado una subespecie (T. manatus latirostris) y el manatí antillano, que habita desde el norte hasta el noreste de sur América es considerado como la subespecie T. manatus manatus. Se le puede encontrar en ambientes dulceacuícolas y marinos dentro del rango de distribución tropical y subtropical. Es común en estuarios, ríos, arroyos, lagos, lagunas y bahías, pudiendo pasar largos períodos en agua salada.

 

Anatomía

manati_dibujo_pareja.jpg (62827 bytes)Tiene aletas cortas y gruesas, además de bigotes en el hocico. Toda su piel es gruesa, arrugada y de color gris, aunque es común verlos de color café cuando se les pegan algas acuáticas al cuerpo. Cuando es adulto, puede medir hasta cuatro metros y pesar tanto como una vaca. Su aspecto es dócil. Parece sonreír con su gran hocico chato, que como ves, es parecido al de una vaca, por eso en algunos lugares le llaman vaca marina. Aunque no puede respirar en el agua, se queda sumergido sin moverse durante mucho rato, ya que en la nariz tiene unos taponcitos que se cierran para evitar el paso de líquidos y se abren cuando sale a la superficie a tomar aire. La longitud del cuerpo alcanza entre 3 y 4,5 metros, y el peso oscila entre 300 y 500 kilogramos. El cuerpo es gris con intersticios rosados. Se distinguen de los dugongos por tener una cola aplanada horizontalmente en forma de espátula, en vez de forma de media luna. En cuanto a sus sentidos, los manatíes tienen ojos pequeños y una capacidad visual limitada, y aunque no poseen oído externo, pueden escuchar muy bien, siendo capaces de comunicarse entre sí con chillidos en tono muy alto. Al igual que todos los mamíferos, los manatíes necesitan oxígeno del aire, y cada 4 a 9 minutos necesitan subir a la superficie a respirar.

Un Gigantesco Gusano

El manatí es de la familia de los sirénidos, mamíferos marinos que ya casi se han acabado. Los únicos que aún quedan son los manatíes y los dugongos. El nombre de sirénidos tiene que ver con la leyenda de las sirenas que, según cuentan, eran hermosas mujeres con cola de pescado que vivían en el mar.En realidad los marineros llamaban sirenas a las hembras de los manatíes y dugongos, que en época de crianza tienen tetas grandes y redondas, como los pechos de una mujer. Pero el manatí está muy lejos de ser una sirena; más bien parece un gigantesco gusano. Su cuerpo largo y redondeado se adelgaza hacia la cola, que es fuerte como un poderoso remo.

Al igual que todos los mamíferos, el manatí posee respiración pulmonar, por lo que cada 2 ó 3 minutos emerge a la superficie para tomar aire. Puede suspender la respiración hasta por 20 minutos. La longevidad en vida libre se ha estimado entre 50 - 60 años.

 

Alimentación

Se alimenta de pastos y plantas acuáticas, como el jacinto y el lirio, que come en grandes cantidades. Las plantas con que se alimenta deben ser blandas, pues el manatí no tiene dientes al frente de su boca. Por ello, jala despacio el alimento con sus labios y aletas, para después masticarlo con sus muelas. Donde vive, ningún otro animal come sólo plantas, por eso el manatí no necesita pelear por su comida. Es un animal manso, que no ha desarrollado defensas ni ataca a nadie. Los manatíes andan en grupos pequeños, aunque es más común verlos solitarios.

Tiene un hocico amplio y una cola plana y redondeada. Su piel es gruesa, de color gris y casi completamente desnuda. Sus dientes son cortos y planos, adapta— dos para la masticación, ya que como una verdadera “vaca” se alimenta principalmente de vegetación acuática, de la que puede consumir hasta 8% de su peso por día.

Son totalmente herbívoros, consumen las partes vivas de una gran variedad de plantas acuáticas sumergidas, flotantes y emergidas, particularmente pastos marinos, ingiriendo del 4 al 9% de su peso corporal por día, algunos autores señalan que estos animales comen de 6 a 8 horas diariamente, sin tener preferencia por un horario definido. Quizá esta afición por las hierbas del mar y también su gran tamaño sean las causas de que se le conozca en muchos lugares como vacas marinas. La turbidez del agua no es factor limitante para la especie, ya que se puede encontrar en aguas completamente claras, así como en aguas extremadamente turbias.

Para mantener su tamaño, los manatíes se alimentan de grandes cantidades de plantas acuáticas, llegando a consumir diariamente una cantidad de alimento equivalente entre 10 y 15% de su peso. Les gustan especialmente los "lirios de agua" o "bora", cumpliendo con el importante papel ecológico de controlar el crecimiento de estas plantas que cubren las lagunas y ríos.

Conducta

Por su carácter afable y tímido este animal ha sido bautizados como "la más gentil de las criaturas". Son animales inofensivos, tímidos y solitarios que suelen formar pequeños grupos que carecen de organización social permanente y cuyas interacciones sociales son temporales, las cuales se forman durante el apareamiento que se lleva a cabo en los sitios donde se concentra el alimento y durante el invierno en las aguas cálidas. Durante las mañanas, el manatí busca un rincón para protegerse del sol y descansar. En cuanto cae la tarde comienza su actividad. Juega, nada y busca comida. La comunicación entre manatíes bajo el agua es mediante la emisión de sonidos de frecuencia corta que son perceptibles por el oído humano. Las vocalizaciones son especialmente importantes para mantener contacto entre la madre y su cría y en el período de reproducción. Por lo general nadan a profundidades entre 1 y 3 m, utilizando pasadizos entre la vegetación sumergida, donde la temperatura del agua no es menor a los 16° C y tampoco excede los 26°C.

Reproducción

manati_reproduccion.jpg (7115 bytes)En época de celo, es decir, cuando buscan unirse sexualmente, los manatíes forman grupos. Las hembras se unen en manadas y buscan aguas tranquilas, lejos del viento y de la gente. Luego, los machos van a encontrarse con ellas. Al reunirse, varios machos se juntan alrededor de cada hembra y giran cerca de ella, tratando de rozar su cara. Después de jugar un rato, la hembra elige a uno de los machos y ambos buscan un rincón donde aparearse. Una vez que la hembra queda preñada, comienza a formarse dentro de ella un manatí. 

El período de gestación es de un año, mucho más de lo que tardan las crías de otros animales. Los manatíes sólo tienen una cría cada dos o tres años. El nacimiento de un manatí es algo que no ocurre muy seguido y pocos lo han visto. El pequeño nace debajo del agua. Es una cría bastante grande, más o menos del tamaño de un becerro. Apenas nace el manatí, la hembra lo empuja hacia arriba para que respire, si no, podría morir. Luego de un rato, la cría comienza a nadar por sí sola. Al principio es algo torpe, pues la ayuda de sus pequeñas aletas no le sirve de mucho. Sin embargo, poco a poco aprende a nadar en la forma graciosa que los caracteriza. Con las aletas pegadas al cuerpo, mueve la cola de arriba a abajo para avanzar ligero y silencioso. 

El primer alimento que recibe el manatí es la leche que su madre arroja al agua para que él la sorba. Así se alimenta hasta que cumple un año de edad. A partir de entonces, la hembra le consigue hierbas o pastos acuáticos para comer. Y así lo hace durante dos años más. La hembra manatí y su crío se reconocen tocando su piel, que es muy sensible, mientras se comunican por medio de gemidos. Durante el tiempo que están juntos, la hembra le enseña en qué lugares es más fácil encontrar alimento y dónde puede refugiarse si hace frío. Cuando el manatí cumple tres años, está listo para vivir solo. Mientras esté en aguas cálidas, con suficiente vegetación, puede vivir hasta cincuenta años.

Especies de Manati

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Dudongo (Asia).- Se cree que el dudongo se asemeja a los humanos en muchas cosas, como por ejemplo en su aspecto y comportamiento con sus crías. En la antigüedad se confundía al dudongo con las sirenas.

La extraña apariencia de los manatíes ha sido siempre objeto de curiosidad y a su alrededor se han creado muchas leyendas, entre ellas el origen de las sirenas, debido a la similitud de los pechos de las manatíes hembras y los de las mujeres, su rostro chato y su costumbre de cargar a sus crías, así como por su cola y hábitos acuáticos. En honor a esta leyenda, los científicos crearon una clasificación para los manatíes y sus parientes, bajo el nombre de sirénidos. No son muchas las especies que forman a este grupo, sólo existen cuatro: El  manatí antillano, el pequeño y oscuro manatí del Amazonas, el manatí de Senegal y el dugongo. Una quinta especie, la vaca marina de Steller, la cual medía más de 8 metros de largo, fue extinta por la cacería indiscriminada. Entre los parientes lejanos de los manatíes se cuenta al extraño cerdo hormiguero del África, los pequeños damanes y, aunque a simple vista no se nos ocurra, a los grandes elefantes.

El Manatí del Amazonas.- El manatí del Amazonas se encuentra en las lagunas y ríos que corren del Río Amazonas a través de países como Brasil, Colombia, Perú, Guyana y Ecuador. Diferente a otras especies de manatí, el manatí del Amazonas vive sólo en agua dulce y no tiene uñas en sus aletas. Las aletas son muy flexibles y son usadas para maniobrar en el agua. El manatí de Amazonas migra con la subida y bajada del nivel de agua en el río. En la estación seca (generalmente noviembre), los manatíes del Amazonas migran desde los ríos hasta los lagos más hondos. En los lagos se dificulta encontrar el alimento de manera que los manatíes a menudo ayunan (dejan de comer) por largos períodos de tiempo. Las estaciones secas muy largas son peligrosas para los manatíes del Amazonas ya que a menudo se mueren de hambre o quedan expuestos a los cazadores cuando los lagos se secan.

Debido a que muchos de los bosques lluviosos del Amazonas están siendo tumbados, se predicen estaciones secas más largas para el futuro. Esto podría ser un serio problema para el manatí del Amazonas.

 

Peligros

Sin embargo, la contaminación del agua que provoca el hombre con basura industrial y casera, así como los cambios de clima, le afectan gravemente. Si los ríos y lagunas se contaminan, dejan de crecer las plantas que come el manatí. Además, la suciedad impide que la luz del sol llegue hasta el fondo, por lo que el agua se vuelve fría, siendo que él sólo puede vivir en agua tibia. No obstante, su mayor enemigo es el ser humano, quien durante años lo ha cazado para utilizar su carne, grasa, piel y huesos en su alimentación, o en la manufactura de herramientas. La cacería sin control casi los ha acabado en costas y ríos de América.

El manatí ha sido cazado desde la antigüedad; actualmente es considerado como el mamífero más cercano a la extinción de toda la región amazónica. En la actualidad, además de la cacería, enfrentan peligros adicionales como las redes de pescadores donde se enredan y perecen por falta de oxígeno, las propelas de los botes que los hieren, así como la destrucción y contaminación de sus hábitats.

El hombre es su único depredador. Los manatíes han sido intensamente cazados por su carne, su gruesa piel y abundante grasa, así como por creencias mágico-religiosas que consideran que sus huesos son amuletos que traen buena suerte.

 

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